Psoriasis

  • Psoriasis

La psoriasis es una enfermedad cíclica y crónica de la piel. El alcance de esta enfermedad puede variar considerablemente, desde brotes benignos por los que la persona no llega a percibir que tiene psoriasis, hasta casos graves, que pueden impedir realizar una vida normal.

La psoriasis puede aparecer a cualquier edad, pero los primeros brotes de la enfermedad suelen aparecer entre los 16 y 22 años, y entre los 50 y 60. “Psoriasis” viene del griego ‘psora’, que significa picor. Aproximadamente un 2% de la población tiene esta enfermedad en mayor o menor grado.

La enfermedad no es hereditaria, pero hay una predisposición genética para padecerla, y un tercio de los afectados tiene familiares directos con psoriasis. Se sabe que, además de esta predisposición, son necesarios otros factores desencadenantes.

La psoriasis comienza en el sistema inmune, principalmente en unas células de la sangre llamadas linfocitos T. Todos tenemos linfocitos T que nos ayudan a proteger el cuerpo contra infecciones y enfermedades.

En la psoriasis, los linfocitos T se activan indebidamente y desencadenan muchas respuestas celulares; entre ellas, la proliferación y dilatación de los vasos sanguíneos de la piel, lo que se manifiesta en el color rojo de las lesiones. También desencadenan una proliferación de las células de la epidermis, los queratinocitos.

Normalmente, el proceso de recambio celular de la epidermis es de 30 días, pero en las personas con psoriasis dura aproximadamente 4 días, lo que genera la acumulación de células en la capa córnea, y se manifiesta en forma de placas de escamas blanquecinas y descamación exagerada.

Su manifestación clínica más habitual es la aparición de lesiones cutáneas de tamaño variable, enrojecidas y recubiertas de escamas blanquecinas de grosor variable. Como comentábamos anteriormente, las escamas están formadas por queratinocitos (células de la epidermis) que se acumulan debido a su proliferación acelerada. El enrojecimiento es el resultado de la mayor afluencia de sangre debida a la inflamación.

El curso de la psoriasis es caprichoso, ya que puede desaparecer y volver a aparecer en los mismos sitios del cuerpo o en otros. Cada individuo afectado tiene su particular psoriasis, y lo que funciona en unos puede que no sirva o incluso vaya mal a otros. Por este motivo, el tratamiento debe ser personalizado para cada paciente, en función del tipo de psoriasis que tenga.

La expresión clínica de la psoriasis puede ser muy variada, desde formas muy leves con pocas lesiones hasta psoriasis que afectan a toda la piel. Los diferentes tipos de psoriasis que podemos encontrar serían:

  • Psoriasis vulgar. Se afectan las zonas de extensión de las articulaciones. Aparacen manchas rojas planas o sobreelevadas con descamación superficial.
  • Psoriasis invertida. Las zonas que se afectan son las flexuras (axilas e ingles) y apenas tienen escamas.
  • Psoriasis en gotas. Aparecen manchas más pequeñas en tronco y extremidades, generalmente en niños o adultos jóvenes. Suele existir un antecedente de infección bacteriana faríngea o amigdalar.
  • Psoriasis eritrodérmica. Manifestación grave de psoriasis, que afecta a toda la piel, y ésta se presenta roja y con escamas.
  • Psoriasis pustulosa. Además de las lesiones típicas que ya hemos comentado, aparecen pequeñas cavidades llenas de pus, llamadas pústulas. Existe una forma generalizada y una forma localizada en palmas y plantas.
  • Psoriasis ungueal. La psoriasis con frecuencia afecta a las uñas, tanto de las manos como de los pies. Cuando es la primera y única manifestación de la psoriasis, a veces los pacientes han sido diagnosticados de hongos y tratados sin resultado. Los cambios más frecuentes son piqueteado ungueal, descamación por debajo de la uña, o unas manchas amarillas mal definidas que llamamos manchas de aceite. La afectación de las uñas habitualmente es difícil de tratar.
  • Psoriasis de cuero cabelludo. Es una forma muy frecuente y su expresión es muy variable, acompañándose con frecuencia de manchas de psoriasis en otras partes del cuerpo. Cuando aparece sólo en la cabeza y se presenta como mínima descamación del cuero cabelludo puede ser indistinguible de la dermatitis seborréica o la caspa.

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