Grasa localizada

  • Grasa localizada

Definimos como grasa localizada aquellos depósitos o acumulaciones de células grasas o adipocitos, normales en su forma y función, en una zona determinada del contorno corporal provocando un consecuente aumento local de volumen y una pérdida de la armonía.

Se caracterizan por ser resistentes a las dietas rigurosas y a los programas de actividad física. Estos depósitos de grasa son sistemas de reserva y protección para el cuerpo, por lo que nuestro organismo tiende a preservarlos, de ahí que sea tan difícil librarse de ellos por los métodos convencionales como la dieta y el ejercicio.

No dependen del grado de obesidad, pueden presentarse en personas delgadas que no sufren de sobrepeso ni obesidad.

No siempre se encuentran en forma clínica pura, pueden acompañarse de flacidez, lipodistrofia y celulitis o de alteraciones circulatorias veno linfáticas de las extremidades o asociarse con síndromes que involucran el tejido graso.

Las localizaciones más frecuentes son:

  • Abdomen supra e infraumbilical

  • Caderas

  • Glúteos y zona subglútea

  • Muslos

  • Cara interna de rodillla

  • Papada

  • Brazos

  • Pantorrilla y tobillos

  • Región cérvico-dorsal

  • Espalda

Estos depósitos de grasa localizada suelen tener una causa genética es decir, nacemos con esa predisposición.

Por otra parte en función del sexo la tendencia suele ser más marcada en unas zonas u otras. Hemos de tener en cuenta que la disposición del tejido graso está influenciada por las hormonas sexuales y que la grasa femoroglútea o adiposidad ginoide (pera) constituye un carácter sexual secundario femenino. Por su parte, la disposición abdominal o adiposidad androide (manzana ) es más frecuente en el hombre y en la mujer postmenopáusica.

El incremento de tejido adiposo puede ocurrir a expensas de:

  • La hipertrofia de los adipocitos, por aumento del volumen y tamaño de la célula adiposa. Más relacionada con el sobrepeso y la obesidad leve.

  • La hiperplasia de los adipocitos, por aumento del número de células grasas. Suele observarse más relacionada con factores genéticos, en la obesidad infantil o en obesidad moderada y severa.

Como ya hemos comentado los métodos habituales son ineficaces para eliminar los depósitos de grasa y tenemos que recurrir a tratamientos localizados y a la combinación de distintas técnicas.

Las terapias más eficaces para el tratamiento de la grasa localizada son las siguientes:

  • MESOTERAPIA: el uso de sustancias que activen el metabolismo de las grasas “obligarán” a las células a eliminar sus reservas grasas. Se aplica en zonas con grasa localizada administrándose en el mesodermo o capa media de la piel. Es una técnica válida para todo tipo de personas que cuenta con gran aceptación  por parte de nuestros pacientes. Es un tratamiento clásico de la medicina estética que no pierde su vigencia gracias a sus buenos resultados.

  • PRESOTERAPIA: reduce la retención de líquidos, favoreciendo el funcionamiento de los sistemas venoso y linfático y ayudando a la remodelación del cuerpo y la reducción de volumen corporal, así como una potenciación de la lipólisis o destrucción de la grasa, en los niveles más profundos.

  • RADIOFRECUENCIA: por cada 10ºC que elevemos la temperatura del tejido graso multiplicamos la actividad de la coenzima Q10 entre 2 y 3 veces logrando estimular el metabolismo energético de las células grasas para que transformen los depósitos grasos en energía. Es un sistema ideal para pequeños acúmulos en los que además hay flaccidez asociada.


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